Durante mucho tiempo solo quería respuestas fiables a las preguntas que tenía sobre mi propio dinero. Excel funcionaba perfectamente al principio. Después llegaron más cuentas, inversiones, divisas, activos y preguntas más difíciles.
¿Cuánto podía invertir sin riesgo? ¿Cuánto margen tenía para una casa? ¿Qué habían dado de verdad mis inversiones?
La hoja de cálculo se volvió más sofisticada, pero también más lenta, más difícil de mantener y más fácil de romper.
Al final llegué a la parte que más me molestaba.
Dejé de confiar del todo en mis propias respuestas.
Quería respuestas claras sin tener que montar yo mismo todas las piezas.
De ahí salió Briliza.
Lo estresante no era el dinero. Era no saber. No necesitaba otra app diciéndome que ganara más o gastara menos. Necesitaba poder verlo.
Eso es lo que sigo queriendo que haga Briliza.
Hacer que las partes complicadas se sientan sencillas. Mostrarte qué está pasando de verdad. Y dejar que tú decidas.